El Marco
lunes 02 de enero de 2017

El monte y la vida digna del campesinado

Por Horacio Britos*

Cerró el 2016 con una alta conflictividad en nuestro país, las batallas pequeñas y desde abajo abren nuestra fe y expectativas pero no nos alcanza. Necesitamos construir mejores propuestas, más precisiones en cómo manejar nuestros bosques en el plano espacial y temporal, y sobre todo construir escenarios donde puedan quebrase las situaciones de injusticia en contra de los excluidos y de la madre tierra. Resistir es el primer paso, pero interpelar al poder político conlleva un sinnúmero de estrategias, astucia y movilización de sectores diversos.

Para nosotros, la lucha por la conservación de los bosques es una lucha por la humanidad y por la justicia, que se recorre abriendo posibilidades concretas, mejorando paso a paso y estructurando fuerza organizada. Argentina es hoy un país con presos políticos, tenemos un Estado que persigue a las organizaciones sociales y empodera a los ricos, les perdona impuestos, les entrega nuestros recursos estratégicos, les otorga innumerables beneficios para que sigan acumulando riquezas a costa de nuestros pueblos. Por esto nos esperan batallas grandes, nuestros pueblos ya empiezan a vivir el hambre, la escasez de la changa, la moneda que no alcanza por la inflación y sin plata nuestros vecinos de los pueblos no consumen nuestros productos.

La acción de dar espalda a los reclamos de vecinos afectados por la deforestación, productores campesinos y apicultores, innumerables sectores que viven en el interior,  nos tiene que llevar a pensar que necesitamos de un estado de derecho regulador, activo y justo. Necesitamos más política pública para preservar a los bosques y sobre todo a los que lo cuidan y conviven con él. Nuestro desafío es promover más participación con audiencias públicas donde los sectores supuestamente enfrentados elaboren programas concretos, sobre la base de una geografía determinada y un conocimiento mucho más profundo de la dinámica de los ecosistemas y los sistemas productivos en ellos insertos.

Necesitamos un mapa transparente con alta conectividad de bosque de Suroeste a Noreste, uniendo Salinas con Sierras y vías de escurrimiento, incorporando sectores con alta degradación y reservas naturales. Necesitamos más fondos para invertir en las áreas rurales del noroeste de Córdoba y en los sectores de pequeños productores apuntando a una vida digna de las comunidades.

Necesitamos un gobierno con disponibilidad de medios para promover la gestiones de manera expeditiva, mucho más al alcance de los productores, que oriente la producción y monitoree nuestros bosques. Cuando se habla de ganadería y producción se habla de enormes extensiones de campos sin gente. Necesitamos una ley para la preservación de la agricultura familiar en la provincia de Córdoba.

*Miembro del Movimiento Campesino de Córdoba y Doctor en Ciencias Agropecuarias.