El Marco
viernes 19 de mayo de 2017

Una casa para que la cultura originaria nos alumbre el presente

Relatos del Viento busca crear una sede en la zona.

El colectivo Relatos del Viento, surgido en 2005 con un fuerte trabajo en el norte cordobés, tiene como objetivo radicar una sede física y apunta a hacerlo en nuestra zona. Pablo Rosalía, fundador de este espacio dedicado a recuperar los saberes originarios de la región, conversó con El Marco Rec acerca de este trabajo que incluye documentales, libros, talleres escolares y promoción de alimentos nativos. “Queremos tener un lugar donde darle dinamismo a todo ese saber que fuimos encontrando”, destacó.

Viaje a lo más cercano

Este colectivo comenzó como un ciclo documental televisivo que buscaba conocer en el norte cordobés lo que tiene ver con la memoria ancestral y la cultura que se transmite con la oralidad. A partir de allí empezaron a crecer otros proyectos, como la recopilación de saberes, técnicas artesanales, creencias, ritos. A partir de ese fondo documental nacieron proyectos productivos vinculados al manejo de harina de algarroba, ciclos en radio, libros, capacitaciones docentes, proyectos con escuela rurales. “Es un camino para revalorizar las identidades regionales”, resaltó este comunicador social, radicado en Colonia Caroya.

“La gente cree que lo que tiene que ver con la cultura originaria cordobesa ha desaparecido, y eso no es así. La cultura se ha transmitido oralmente y cualquier de nosotros es portador de ese conocimiento. El caso más común es el manejo de la medicina a natural y los yuyos, sobre todo en el norte de Córdoba y Traslasierra. El conocimiento de las familias sobre los yuyos es impactante”, compartió Pablo Rosalía. Y agrega que “lo mismo pasa con las técnicas constructivas, el material, cuestiones estéticas de las casas hechas de adobe, que tiene que ver con ese pasado que en realidad es presente”.

Otro ejemplo, apuntó, es el de las creencias, “como guardar el ombligo del hijo, que es una práctica extendida no sólo en nuestra provincia sino en toda América”. “Eso significa que mientras conserve el pupo, el hijo siempre va a volver al hogar. Esa creencia todavía pervive. En la oralidad reviven y resisten estos elementos del pasado originario”.

Acá, en todo el mundo…

Pablo resaltó una práctica: “Nos llamó mucho la atención la recopilación de ritos en torno a la vuelta del sol, el solsticio de invierno”. Al respecto detalló que “esas costumbres que nuestros abuelos hacían del 21 al 24 de junio”. “Fue una sorpresa encontrar gente mayor que para el día 24 se va a la punta de una loma o se suba arriba de sus hogares para ver al ‘sol bailar’ cuando sale por el horizonte. Es la huella de un antiguo ritual no sólo originario de acá, sino que además está sobre lo que denominamos base cultural arcaica. Eso se encuentra en sociedades euroasiáticas precristianas. En varias partes del mundo se realizaba ese ritual en una inmensa alegría que en pleno siglo XXI encontremos aún estas prácticas de tan hondo significado que nuestros abuelos nos enseñan”.

Una casa para que el pasado sea presente

“El gran sueño es tener una sede propia donde poner en valor este fondo documental, son más de 370 personas, abuelas y abuelos que en la mayoría ya no están con nosotros”, indicó Pablo. “No nos interesa recopilar para que esas tradiciones mueran en un archivo, queremos que todo esto tenga dinamismo, como el monte, que siempre vuelve y vuelve con fuerza. Queremos hacer desde talleres productivos a partir de frutos del monte hasta la difusión de esta cultura social-paisaje, no como algo nostálgico sino para que todo eso avance”.

*Para contactarse www.realtosdelviento.org o vía Facebook Relatos del Viento