El Marco
martes 29 de mayo de 2018

Energía para sanar, de la semilla al plato

Encuentro de agricultura biodinámica. Una respuesta holística al modelo agroalimentario.

Por Leonardo Rossi

“Respetar ciertos principios para asegurar la salud de la tierra y de las plantas, y para procurar una nutrición sana para los animales y al ser humano”, puede leerse entre los objetivos que pregona uno de los manuales base de agricultura biodinámica. Y ese camino invita a conocer más de sus cultores en tierras cordobesas. Este tipo de disciplina nacida a inicios de siglo XX (se fija su origen en 1922) tuvo semanas atrás su encuentro anual argentino, de 10 al 13 de mayo,  y sus representantes compartieron algunas horas en la Feria Agroecológica de la ciudad universitaria.  “Acá no se trata sólo de sustituir un insumo químico de síntesis por otro que no lo sea, si no de hacer un cambio más profundo, de una renovación por completo de la persona, y eso lleva sus tiempos”, apuntó Rocío López Furcade (Traslasierra).

Una respuesta al modelo agroquímico

Rudolf Steiner es señalado como el mentor de este método; un hombre conocido por su visión del mundo llamada ‘Antroposofía’ o ‘Ciencia Espiritual’. “El calificativo biodinámico significa que se trabaja de acuerdo con las energías que crean y mantienen la vida. Este era el objetivo que buscaba el primer grupo de agricultores que, animados por Steiner, se dedicaron a experimentar sobre el terreno a fin de verificar la validez del nuevo método. Ellos lo llamaron método ‘biodinámico’, partiendo de dos palabras griegas: ‘bios’, vida y ‘dynamis’ energía”, apunta Ehrenfried Pfeiffer en su manual introductorio a la temática escrito en 1956. Allí se destaca que la biodinámica pone buena parte de su atención en “restituir a la tierra la materia orgánica que tanto necesita en forma de humus de la mayor calidad posible, a fin de mantener la fertilidad”. Es indudable el vínculo con lo que ha sido la agricultura originaria practicada por diversidad de culturas a un lado y otro del mundo durante siglos. Pero lo destacable es su actitud como respuesta a la creciente agricultura industrial. Decía Pfeifer hace más de medio siglo acerca de la falta de difusión de estas miradas alternativas: “Los procedimientos de la agricultura biodinámica eran bien conocidos por los que los combatían, desde el ámbito de los abonos químicos. Para estos adversarios debían representar un peligro real.”

La agricultura de les agricultores

Como cada año, la Asociación para la Agricultura Biológico-dinámica de Argentina realiza su encuentro, de varias jornadas, con prácticas y talleres. Nacido en 1998, este colectivo se encuentra para “el intercambio de experiencias, profundizar aspectos prácticos, teóricos y espirituales, intercambiar semillas y actualizar noticias”. Durante su paso por la Feria Agroecológica, Rocío explicó que este tipo de agricultura, “es un caminito muy especial porque no sólo se basa en lo que uno puede tocar o ver sino es fuerzas como la astronómica, por da un ejemplo, que es algo que el campesino siempre vio”. “Acá se pone como eje central al agricultor, se lo pone en el centro”, enfatizó.

Sebastián Iriberri (Calamuchita) agregó que el trabajo de esta agricultura “está en función de cuidar las fuerzas de la tierra para que eso se transmita al alimento”. Si bien reconoce “los saberes antiguos, tenemos que observar la actualidad que tenemos, para readaptar esos conocimientos, y ver muchas transformaciones que ya se han dado”. “Hemos perdido la capacidad de conectarnos con los seres que vemos y por supuesto con los que no vemos, entonces tenemos que hacer todo un trabajo transformador”, remarcó.

Semilla de conciencia

Si bien su vínculo con la agroecología es natural, la biodinámica da otros pasos en sentido de vincular de forma holística la urdimbre del alimento. Apuntó Rocío que ejemplo “hoy se sabe que un alimento hecho sin conciencia, sin amor, no es igual que otro que sí, como el típico del guiso de la abuela, hecho con esa calidez”. “Si eso va desde la semilla, la cosecha, con un trabajo profundo, consiente, que sabe de la transformación de la tierra para poder dar un alimento con vida, va a crear entonces algo con mejor vida en nuestros cuerpos”, reflexionó.

En ese tipo de sentido, ante tiempos de inmediatez y búsqueda de logros individuales a corto plazo, Sebastián sostuvo que “el vínculo con los consumidores es un trabajo de hormiga” y trazó una analogía entre la chacra y la feria. “Cuando uno hace una transición agrícola no obtiene resultados enseguida, es un proceso, una transición y lo mismo pasa con hacer conocer este tipo de alimento. Al principio una feria agroecológica cuesta, pero hay que sostenerla y poco a poco eso va a prosperar”. Con profunda esperanza, planteó que “va a llegar un cambio profundo en la alimentación, porque la realidad del actual modelo les llega a todos”. Rocío completó: “Es fundamental toda esta transformación en la producción primaria, porque ese alimento, hecho de esa manera, hace cambiar la conciencia”.