El Marco
viernes 01 de junio de 2018

Efemérides de un día de Junio del 76

Hace 42 años en Ascochinga se montó uno de los episodios más dolorosos del terrorismo de Estado.

Por Agustina Conci

Paja brava. Así le llaman al “yuyo” que crece en las sierras chicas en forma de mata. Duro, seco y amarillo. Pincha lo que toca y les da el color y aspecto desértico a las alturas cordobesas. Demasiado rudo para esconder algo, mucho menos un ejército subversivo. Aún así, el 1ro de Junio de 1976, un operativo Militar simuló enfrentarse a un grupo de “terroristas”, para encubrir el fusilamiento de ocho detenidos en La Perla. Todo sucedió en la vecina localidad de Ascochinga; la mayoría de los fusilados había sido detenido entre los meses de Abril y Junio de 1976 en la Ciudad de Córdoba.

“Operativo ventilador” era el nombre con el que se conocía este tipo de procedimientos: un eufemismo utilizado para referirse a la puesta en escena de un enfrentamiento abierto. El Diario Córdoba, en su edición del 1ro de Junio de 1976, anuncia que “fueron abatidos hoy ocho extremistas en Ascochinga”. Allí describe que el hecho sucedió en la zona del paraje Tres Cascadas, y se detiene en el detalle de la “singular belleza” del monte en el lugar.

Luego se precisa que había entre los ocho fusilados “cuatro mujeres” pero que aún no se identificaban los cuerpos. En realidad, todos estaban identificados y habían sido ”trasladados” desde La Perla durante la madrugada. Eran Hermenegildo Alfonso Cuenca, Santiago Alberto Pereyra, Jose Guillermo Gomez, Ana Maria Ahumada, Adriana Ruth Gelbspan, Rodolfo Alberto Ponce, Mercedes Burgos de Luna y Alicia Esther Heredia.

Testigos y sobrevivientes de La Perla coinciden en la descripción de la modalidad “ventilador” o “yelmo”: ventilar, utilizar a los prisioneros ya fusilados para otros fines, hacerlos aparecer en un simulacro de enfrentamiento. En el testimonio brindado ante CONADEP, Carlos Pusetto relató cómo los desaparecidos en centros clandestinos de detención se encontraban esperando cotidianamente la muerte. Además de estar subalimentados, enfermos, sin noción de cuando comenzaba o terminaba el día, aterrorizados constantemente por los gritos de la tortura, el final podía llegar en cualquier momento “por fusilamiento, o en algunos de los fraguados ´enfrentamientos´ en cualquier calle”.

Lo que sucedió en Ascochinga no fue la excepción: Piero Di Monti, sobreviviente, recuerda que cerca del 29 de Mayo, el ERP había organizado en Córdoba un conjunto de acciones de la agenda antidictatorial; como respuesta, a los pocos días el Ejército emitió un comunicado público donde describe: “un numeroso grupo de subversivos descubiertos en un campamento en Ascochinga”. En realidad, todos ellos fueron secuestrados por bandas militares con anterioridad a la fecha del comunicado y alojados en La Perla, donde sufrieron terribles torturas.

Carlos Beltrán, gendarme que hacía guardias en La Perla, relató cómo cierta vez expresó su admiración por haber escuchado noticias de enfrentamientos con saldo exitoso para los militares. Ellos en cambio se reían, y le explicaron que no había enfrentamientos: “en realidad los mataban y los hacían aparecer como muertos en enfrentamiento en un camino, les ponían armas para disimular y transmitían la noticia”.

Más tarde, el diario Córdoba ampliaba la versión, detallando que “se hallaron armas y la bandera de la organización, declarada ilegal desde 1973”. Acompañaba la noticia una foto probatoria: allí, entre el monte y la paja brava, se realizaban “actividades de instrucción militar”.

Portada del vespertino diario Córdoba del 1ro de junio de 1976

Identikit es memoria

“Respecto a las personas que aparecen muertos en Ascochinga junto a José Gómez yo tengo idea de que todos fueron sacados de La Perla, pues yo vi a diez personas en la fila. Se los llevaron de noche. Ese día nos dieron la cena temprano, apagaron las luces, prendieron una luz y empezaron a llamar por número y les hicieron hacer un trencito y recuerdo que pude espiar por la venda y lo vi a José”.

Así recuerda Ana llovich a su amigo José Gómez, en el documento del auto de procesamiento que fue dictado en 2010 contra 29 acusados de secuestro, tortura y asesinatos en La Perla. El mismo José aparece en la prensa del día 2 de junio señalado como “líder de la banda”. Alias El Chacal, o Simón, José era el cuñado de la militante (y por entonces presa política) Viviana Avendaño. El episodio es rescatado en el libro que narra la historia de Viviana, “Todo lo que el poder odia”, de Alexis Oliva. Juana del Carmen, hermana de Viviana, y compañera de José Gomez, fue secuestrada con anterioridad, y los testimonios dicen que fueron torturados en La Perla, y ”los dejaron juntos en la colchoneta”.

Memoria viva de estos hechos fue la de Pituca Avendaño, quien recorrió escritorio tras escritorio preguntando por su hija Juana del Carmen y su yerno, mientras su consuegra cuidaba a los nietos de ambas. Días después se publicó un comunicado con los nombres de los abatidos, indicando que los llevarían a la morgue. Oliva rescata cómo la noticia le llegó a Pituca, y le “asestó un duro golpe” a las esperanzas de encontrarlos con vida. El periplo que sufrió fue idéntico al ya relatado por tantas madres y abuelas de la época: “cuando en la radio y en la televisión dieron el nombre de él, empecé a buscar en las cárceles y los hospitales. Nadie lo tenía. Los militares me decían que no conocían nada. Mentiras. Acá en el barrio había un enfermero del hospital Militar, que vino y me dijo ´Pituca, no vayas a decir nada porque a mi me eliminan, entre los ocho muertos está tu yerno”. El enfermero le detalló que los llevarían a la morgue. Y así fue. Pituca recuerda que encontró el cadáver de José sin algunas uñas: “fue por la tortura”.

Todos los cuerpos fueron “desaparecidos” entre Abril y mayo del ´76, y luego del fusilamiento, ingresados a la morgue a través del Hospital San Roque: merecen su propio identikit a fuerza del recuerdo que se puede hilar por testimonios, documentos oficiales -la mayoría bajo la causa “Romero y otros…” y parte de la Megacausa La Perla.

En uno de esos documentos, consta que Isabel Mercedes Burgos de Luna, fusilada en Tres Cascadas, embarazada de cuatro meses, fue secuestrada de su casa de Barrio Santa Isabel. La Voz del Interior publica en mes de Junio que ella y su pareja Juan Carlos Luna, integraban el frente militar ERP. Cuando allanaron su casa, mataron a Juan Carlos, mientras que según archivos del ejército, su mujer, con el alias Maria, continuaba prófuga. En realidad, Isabel estaba cautiva en La Perla.

Mientras tanto, la hermana de Alicia Esther Heredia, declaró que su hermana, estudiante de medicina de 4° año, salió a trabajar el 14 de mayo a una rotisería y no tuvieron más noticias de ella.

Santiago Alberto Pereyra –alias Domingo Peralta- fue secuestrado el 19 de mayo. Era delegado de la facultad de Ciencias Económicas. Su hermana, Elida, relató que lo sacaron de la pensión donde vivía con su esposa. Al enterarse de lo sucedido Elida y sus padres comenzaron a buscarlo. Fueron a la policía, luego al Tercer Cuerpo de Ejército, y “a todos los lugares posibles siempre con resultado negativo”.

Ana Maria “Petiza”Ahumada, estuvo secuestrada en La Perla desde mayo y pasó allí unos cuarenta días. Lliliana Beatriz Callizo, relató que fue una de las personas con las que coincidió en la Perla. Un memorando de la Policía Federal con fecha del 4 de junio reza que “Ana María Ahumada: (a) Andrea o petiza, clase 1950, estudiante de

agronomía en la Universidad Nacional de Córdoba. Activa militante del ERP, habría participado en Copamiento a la fábrica militar de Villa María; asesinatos de agentes de Policía; Robo de vehículos y la fuga de reclusas de la cárcel Buen Pastor de Córdoba”.

Silvana, una amiga de Adriana Ruth Gelbspan, alias Patricia, fue quien denunció su desaparición. Ambas militaban en la Juventud Guevarista dependiente del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Fue detenida el 29 de mayo. Silvana supo por el novio de Adriana –también desaparecido y militante en la misma organización- que el PRT había preparado veinte actos relámpagos (cortar calles, pintadas, panfleleadas, poner bombas molotov) en distintos puntos de la ciudad de Córdoba en conmemoración del "Cordobazo". Adriana estaba acusada de colocar una bomba en la concesionaria Citroen, frente al puente La Tablada.

Su madre Dora Einis de Gelbspan, relató que la estaban buscando mucho antes de este suceso: el 27 de marzo a la madrugada, fuerzas con armas largas, cortas y ametralladoras, invadieron el domicilio con violencia. Ella les dijo que no estaba: "es una mentirosa, si no entrega la hija dentro de seis meses aparecerá con una bala en la cabeza”, le dijeron. Relató que se llevaron todo lo que encontraron, hasta su auto.

Rodolfo Alberto Ponce, alias Chancho, Martín o Rene, nació el 4 de diciembre de 1954 en la provincia de San Juan. Estudiaba medicina y psicología en la Universidad Nacional de Córdoba y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Fue secuestrado junto a su esposa Ana María Ahumada, el 11 de mayo de 1976. Permaneció cautivo en La Perla, y cuentan que su madre se apersonó en el lugar, donde la amenazaron y le negaron rotundamente que allí se encontrara detenido su hijo.

No se sabe exactamente cuándo fue secuestrado Hermenegildo Alfonso Cuenca. Había nacido en 1950, en Asunción, Paraguay, y era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Sin embargo, su alojamiento y permanencia ilegal en La Perla se acredita mediante diversos testimonios. En la megacausa La Perla, Lliliana Beatriz Callizo dio cuenta de un grupo del ERP, llevados a la Perla “que luego aparecieron, en un presunto “campamento subversivo”.

El montaje incluyó el envío de fotogrfías a los medios de las supuestas armas secuestradas en el operativo | Imagen publicada en la edición del 2 de junio de 1976 del diario Córdoba