El Marco
jueves 12 de julio de 2018

Nuestro pasado común

Estancia Jesuítica de Jésús María

La Estancia Jesuítica de Jesús María, es uno los museos más grandes del país. Su inventario incluye una importante cantidad de piezas religiosas de la época colonial (pinturas, crucifijos, esculturas, relicarios, etc.) y un tesoro arqueológico con objetos de pueblos originarios del centro  y norte del actual territorio argentino. Esto último puede apreciarse en la exhibición permanente “Otros Dioses la misma Tierra”, recorrido donde se  muestra las creencias religiosas de los primeros habitantes hasta la llegada de los españoles.
 
Todas las piezas son protegidas por un gran equipo de profesionales y especialistas, quienes garantizan que el Museo siga siendo un refugio para la memoria colectiva de nuestra comunidad.
Cronología
 
Estas tierras, denominadas por los pueblos originarios como Guanusacate, fueron adquiridas por los Jesuitas  en 1618. El 15 de enero de ese año, el Rev. Padre Pedro de Oñate, compró al Alférez Real Gaspar de Quevedo las tierras, que además incluían gran cantidad de cepas de vid y algunas construcciones.
 
Este fue el punto de partida de una de las cinco estancias que los Jesuitas erigieron en el interior de Córdoba. Su función era abastecer a la Compañía y al Colegio Máximo de Córdoba.
 
La estancia estuvo en manos de la Orden hasta su expulsión en 1767, luego fue administrada por la Junta de Temporalidades, más tarde rematada en varias ocasiones,  adquirida por una familia mendocina y finalmente comprada por Pío León, quien la loteó y fundo las bases de la Villa Nueva, futura ciudad de Jesús María. 
 
En 1941, la Comisión Nacional de Museo y Monumentos y Lugares Históricos declaró a la estancia Monumento Histórico Nacional, y 5 años después se instaló en su interior el Museo Jesuítico.
 
Otro hito importante fue su incorporación al Patrimonio de la Humanidad  de la UNESCO en el año 2000, junto a   la iglesia de la Compañía de Jesús, la Capilla Doméstica, el Colegio Nacional Monserrat y la Casa de Trejo.
 
Finalmente en 2014 fue declarada Sitio de Memoria de la Ruta del Esclavo por la UNESCO, nombramiento que contribuye a romper el silencio sobre la esclavitud.