El Marco
viernes 07 de septiembre de 2018

La multinacional KWS tiene frenada su obra en la zona rural

La obra civil está suspendida por irregularidades en la presentación de planos. Mientras el estudio ambiental avaló los ensayos a campo.

La noticia de que la semillera internacional KWS instalará en Colonia Caroya una estación experimental de semillas de maíz encendió algunas alarmas entre ambientalistas y productores locales. La empresa aclaró al El Marco que construirán oficinas y que trabajarán en un campo para sembrar maíz. Por ahora, la obra civil, que implica laboratorios, está frenada por falta de presentación de documentos, aunque ya se habían comenzado tareas.

KWS es una firma de origen alemán, y una de las compañías dominantes del modelo de agronegocios (esta entre las diez primeras, según el grupo de investigación crítico ETC). La sede central en el país es la ciudad de Balcarce, y su principal actividad es la producción de semillas, aunque también venden fertilizantes y plaguicidas.

Obras en suspenso

El borrador de la obra edilicia fue presentado hace tiempo, pero el día miércoles se suspendieron las tareas luego de una inspección de Obras Púbicas. El hecho ocurrió un par de días después de que en una nota en La Voz la propia empresa hiciera público el proyecto: bajo el título de ‘fabricar semillas’, generó alarma en grupos ecologistas.

Desde el municipio indicaron que la empresa comenzó a construir sin cumplir los requisitos de la presentación de planos según ordenanza 1788/13, por lo que estaban edificando en infracción. Tienen 30 días para evitar sanciones.

En paralelo, un informe ambiental avala el uso de suelo. El texto presentado por el departamento de Ambiente y Desarrollo Rural señala que las tareas de la empresa cubrirán 12 hectáreas de siembra de maíz, casi en su totalidad (80 %) de líneas no modificadas genéticamente, en la zona rural del municipio. Según el informe, además del campo de ensayo las instalaciones incluyen laboratorios para evaluar los maíces cosechados y oficinas.

El documento abre el paraguas a algo que será seguido de cerca por grupos vecinales y tiene que ver con aclarar explícitamente que no tendrán un acopio para acondicionar semillas, algo que se sospechaba a partir del artículo de La Voz y que implicaría un tipo de actividad industrial con alto impacto ambiental. El lote se ubica en las calles 144 y 52, cerca de la zona de Tronco Pozo.

Imagen del avance de la obra

Zona en disputa

La coexistencia y convivencia de la zona urbana de Caroya con campos vecinos es una discusión siempre re-actualizada. El lugar que eligió KWS para instalar su campo de ensayo compartirá espacio con viñedos, una escuela cercana, emprendimientos de granjas turísticas agroecológicas y, mayoritariamente con campos abocados a la soja y el maíz sembrados a base de insumos de síntesis química.

Eduardo Angulo, a cargo del estudio ambiental por parte del municipio dijo que planteó que “hay 15 mil hectáreas con eventos en la zona, que lo hacen de manera transgénica. Cualquier silo acumula gran cantidad de este tipo de material. Eso es lo que tenemos que preguntarnos si discutimos sobre impactos”. Un planteo que una y otra vez se retoma en un Municipio que ha dado importantes pasos institucionales en promover la agroecología, mientras se abre la puerta a que haga base una de las principales firmas globales del agronegocios.