El Marco
martes 11 de septiembre de 2018

Cambio de carátula y dos nuevos detenidos por el femicidio de Wanda

Lo confirmó el Ministerio Público Fiscal.

El fiscal de instrucción de Jesús María, Guillermo Monti, decidió el cambio de carátula en la causa que investiga el asesinato de la joven de 15 años, Wanda Navarro. Según publicó el Ministerio Público Fiscal, se decidió el cambio de calificación legal de Homicidio simple por la de Homicidio calificado por violencia de género. Por otro lado, se informaron dos nuevas detenciones que recayeron sobre varones, mayores de edad y oriundos, uno de la ciudad de Jesús María y el otro de Colonia Caroya, en calidad de coautores bajo la misma figura delictiva.

Según informó el organismo judicial, el fiscal contó con la colaboración de la Brigada de Investigaciones de la Departamental Colón y el Departamento de Homicidios de la Policía de la Provincia de Córdoba. Estas dependencias continúan trabajando en distintas medidas probatorias y aguardando la recepción de resultados de las cooperaciones técnicas llevadas a cabo por las distintas secciones científicas de Policía Judicial, dependientes del Ministerio Público Fiscal de la Provincia de Córdoba.

El pasado sábado 25 de agosto, Wanda Navarro apareció sin vida y con signos de violencia en su cuerpo en un sector de la estancia La Florida, en la zona este de Jesús María. Dos días antes, Wanda había salido de su casa para ir al colegio (IPEM 349 Giovani Bosco), pero nunca llegó a ese destino. El hecho conmovió a la sociedad jesusmariense que se movilizó como nunca antes, exigiendo justicia.

Femicidio, un agravante que refleja un cambio de época

En diciembre del año 2012 se incorporó al Código Penal Argentino la figura del femicidio, se trata de uno de los agravantes que determinan una pena de prisión perpetua para los autores de ese delito. En nuestra zona, hay un antecedente de un hecho calificado de esta manera, el homicidio de Maru Cadamuro.

Esta figura se impone, según el texto del propio Código "cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género"; y encuentra su justificación en la mayor exposición al riesgo que conlleva ser mujer en el contexto patriarcal. 

El propio Tribunal Superior de Justicia de Córdoba se expidió en la causa Lizarralde, por el femicidio de Paola Acosta. Allí, el máximo órgano judicial de Córdoba definió que hay violencia de género cuando existe "una relación asimétrica de poder entre el autor y la mujer víctima"