El Marco
viernes 14 de septiembre de 2018

Unquillo también se pone de pie para defender el monte

Los vecinos se organizan contra un nuevo loteo que implicará desmonte y desmanejos. Nadie puede olvidar el 15-F.

Por Andrés Fundunklian para La tinta

“Nos enterraron… Y no se dieron cuenta que somos semillas”, reflexiona Julia, una joven que decidió irse a vivir de Villa Allende a Unquillo hace unos años buscando el bosque nativo que su ciudad natal perdió frente al voraz avance inmobiliario de los últimos tiempos, en gran parte debido a los numerosos barrios cerrados que arrasaron con el ecosistema de la región.

Son más de las seis de la tarde del martes 11 de septiembre y tras casi ocho horas de exposiciones, el Salón Juncos de la localidad de Sierras Chicas sigue colmado. Allí se respira organización, lucha, esperanza. Hay laburantes, profesionales, estudiantes; jóvenes, ancianos y niñes. Muchos están allí por estos últimos y por los futuros habitantes de estas tierras.

Del otro lado, una postal elocuente: el intendente de la localidad, Jorge Fabrissin, se muestra con la cabeza gacha y en absoluta soledad. Hasta aquí, los argumentos rechazando el proyecto que él ahora aprueba (a pesar de decir lo contrario en su campaña electoral) son masivos y contundentes.


Con una cifra inédita de más de 450 inscriptos para una actividad de este tipo en la región, la audiencia pública por el loteo para el proyecto inmobiliario denominado El Cigarral, que intenta obtener la Licencia Ambiental para urbanizar un sector de bosque nativo conocido como “El Montecito” en la zona sur de Unquillo, había comenzado cerca de las 10 de la mañana.


Cabe destacar que esta zona, lindante con Mendiolaza, fue una de las más afectadas por la histórica inundación de febrero de 2015, que dejó varios muertos y cientos de personas gravemente afectadas. Por tal razón, en ese entonces desde la Municipalidad decidieron suspender los loteos reconociendo que el crecimiento demográfico y la falta de planificación habían sido uno de los problemas que desencadenaron a la catástrofe.

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(Imagen: Huayra Naparstek )

La primera jornada de exposición comenzó este martes con la lectura del cuestionado estudio de impacto ambiental y la presentación del proyecto por parte de la empresa a cargo del emprendimiento. Desarrollando las supuestas bondades del proyecto que se autodefine como “sustentable”, a pesar de que implica desmontar 70 hectáreas de bosque nativo en un sector considerado como “zona roja” de acuerdo al mapa de la Ley 9814, única ley vigente en este momento sobre bosques.

Por tal razón, la Asamblea del Monte de Unquillo y la gran mayoría de los expositores (en la primera jornada uno solo se mostró a favor del proyecto) consideraron que el loteo es ilegal y además acusan a la Municipalidad de hacer la vista gorda con respecto a una ordenanza vigente que suprime la figura de barrios cerrados en Unquillo por entender que no contribuyen a un desarrollo equilibrado y socialmente integrado de la comunidad.

Hasta aquí, la prefactibilidad del proyecto fue otorgada por la “vía de excepción” a esas ordenanzas vigentes como la 794 de 2013 y al Código de Edificación, que establece un lote mínimo de 450 m2 (en este caso hay lotes desde 250 m2, con todo el impacto que ello puede traer aparejado); además de desestimar un proyecto ciudadano presentado hace un año de incorporar las 400 hectáreas de bosque de la zona sur de Unquillo (dentro de las cuales se incluye este predio) a la Reserva Municipal Los Quebrachitos.

Las exposiciones continuaron este miércoles con la misma tendencia y, al igual que lo demostrado hace algunas semanas en la audiencia pública por la llamada “autovía de montaña” y las manifestaciones posteriores, con la certeza de que el pueblo no está dispuesto a ceder más ante el avance empresario en su territorio. Ya es demasiado.

Foto: Colectivo Manifiesto