El Marco
sábado 03 de noviembre de 2018

Reconocimiento internacional para un trabajo sobre la recuperación del paisaje del Guanusacate

La arquitecta Marcela Roig fue distinguida en México por su trabajo de recuperación sobre el río Guanusacate.

Por Agustina Conci

El trabajo de posgrado de la arquitecta y paisajista Marcela Roig se enfocó en la recuperación del río Guanusacate. Concretamente, abordó el tramo que va desde la Toma hasta el barrio La Costanera, aunque para realizarlo tuvo que observar toda la cuenca, y considerar los ejidos de Jesús María, Colonia Caroya y Sinsacate.

Fue distinguida en el marco de la Bienal latinoamericana de arquitectura y paisaje, de la mano de la Universidad Autónoma de México y la Sociedad de arquitectos paisajistas de México.

“El pasajismo no es sólo embellecer”, anticipa la doctora en Planificación y Diseño de Paisaje desde su estudio en Jesús María. Comenzó el trabajo en 2011, lo abandonó, y luego de las inundaciones de 2015 se vio obligada a repensar todo el sistema. “Las soluciones de diseño encaran una mirada más amplia, a nivel región, y están entre el urbanismo y el paisaje. No es sólo poner plantas y demás, es revisar cómo lo natural y lo antrópico se juntan y causan ciertas situaciones de problema” detalla.

Describe cómo casi todas las ciudades del mundo se encuentran cerca de un río: “eso no se puede evitar, pero se puede planificar, por eso trabajamos con el uso del agua, y como a través de la ecología de los paisajes se puede devolver al sistema río los afluentes o las escorrentías y tratarlos con vegetación”.

Así, va mostrando el detalle de los mapas, despliega números y planos que describen los diseños del proyecto. Compara fotos satelitales del paisaje luego de las crecidas: allí donde había verde, ahora hay arena y un río más marcado y salvaje. “El proyecto intenta remediar, siguiendo las líneas de paisaje previo. Incluye momentos de recuperación, y de conservación”, analiza.

Planos e imágenes que incluye el trabajo de Roig

Un gran equipo de colaboradores apuntaló el estudio desde la geología y la hidrología, para observar el tipo de suelos, la vegetación y “especialmente los usos y modificaciones que el hombre le da al territorio”.

El proyecto incluye diversas aristas, como una refuncionalización del balneario Los Nogales, o un aula a cielo abierto en la zona de canteras, con senderos elevados para avistaje de aves. Pero además, se piensa el sistema río de manera integral. Esto incluye reforestación con autóctonas, tomas de hormigón armado que quedan desnudas frente a las crecientes, una zona de dique subterráneo para llevar riego a Colonia Caroya, y hasta una pileta para tratar el agua que se desecha desde el puesto de Gendarmería,.

El sistema de gaviones también es novedoso: “los colchones son más grandes, con mallas electrosoldadas, y el tratamiento de los áridos es distinto: los rellenos no deben ser con material que sobre de las obras, porque tienen contaminantes que irán al suelo y al agua”. El agua se devuelve luego al sistema, escurrida.

En definitiva, sigue Roig, “se intentó a través de un diseño, tener cuidado con la naturaleza, para remediar los problemas que tenemos”.

Un aula a cielo abierto

Roig alerta además que la planificación urbana no respeta la línea de crecida histórica, por eso parte del proyecto trabaja con la educación, para que futuros pobladores no compren terrenos en zonas de peligro. “Creo que es falta de planificación ambiental y del paisaje. Es un problema de muchas ciudades”, sintetiza.

Por eso incluyó una zona de “aula a cielo abierto” en la ex−cantera, que coincide en parte con el proyecto del Parque Reserva del Oeste, trabajando en la misma línea de divulgación y conservación. La especialista enfatiza que son espacios que no deberían ser modificados.

“Incluí las escuelas porque a través de los niños podemos conocer nuestro territorio”, apunta, y agrega que es importante el aspecto educativo para mejorar la toma de decisiones a futuro.

Trabajo a largo plazo

La arquitecta destaca que la divulgación es importante, y que de poco servirá el trabajo si queda guardado en su biblioteca. Más allá del logro personal, reflexiona sobre el rol profesional en el cuidado y la planificación: “En la facultad nos enseñaban a diseñar en un terreno acotado, estético, según normas edilicias. Pero es importante también estudiar lo que sucede con el territorio, con el suelo, el medio ambiente; sin eso estamos ciegos”.

Y cierra: “a estos lugares naturales, la única forma de tratarlos, desde nuestro punto de vista como diseñadores, es crear espacios que funcionan como pulmones verdes, y rescatar nuestra identidad, que es la identidad del lugar”.