El Marco
jueves 22 de noviembre de 2018

Trabajadores y trabajadoras de Super Uno entre la incertidumbre y la solidaridad

La patronal no acató la conciliación obligatoria y la crisis se acerca a un punto de no retorno.

A diez días del cierre de las puertas del centro comercial emblema de Colonia Caroya, pocas son las certezas que pueden esgrimir las trabajadoras y los trabajadores. La principal: desean volver a trabajar y cobrar sus salarios, reclamo que a despertado la solidaridad de una enorme porción de la sociedad. En el medio, hubo 63 telegramas de despidos, la empresa entró en concurso preventivo de acreedores y el Ministerio de Trabajo decretó ayer la conciliación obligatoria retrotayendo la situación laboral al 11 de noviembre, momento previo a la comunicación de las cesantías. Sin embargo, las puertas de la empresa permanecieron cerradas y empleadas y empleados no pudieron acceder a su fuente de trabajo.

Hoy, los trabajadores y las trabajadoras que continúan de vigilia en las dependencias de la empresa muestran en sus rostros la incertidumbre por la situación que atraviesan por estas horas, "todos nosotros llegamos rasguñando a fin de mes", dice angustiado uno de los empledos que hace ocho años trabaja en el super; otro, muestra papeles que reflejan deudas que no puede afrontar y contiene la bronca mientras cuenta sobre un diálogo reciente con uno de los dueños de la firma. La permanencia en el ingreso a la empresa puede parecer testimonial, ya que no se trata de un bloqueo; sin embargo, esta medida les ha servido para hacer conocer la situación que están pasando y ha sido fuente de fuertes lazos de solidaridad entre los propios trabajadores y con la comunidad.

La conciliación dictada por el Ministerio fue evaluada por el abogado de Sindicato de Empleados de Comercio, Martín Rizzi, como "un avance estratégico fundamental para que los trabajadores no vean perjudicados sus derechos", ya que a partir de la misma los empleados no entran en la convocatoria de acreedores y quedan en una mejor posición a la hora de reclamar lo que les corresponda. Al mismo tiempo, este proceso obliga a las partes a no tomar medidas de acción directa; por ello, ayer no hubo movilización, la marcha prevista no se realizó; además, no se pueden realizar bloqueos. Según el letrado, los pasos a seguir serán la denuncia ante el organismo jurisdiccional del no acatamiento de la conciliación por parte de la patronal.

Las medidas adoptadas por los empleados, siempre dentro de los canales institucionales y legales, contrastan con la ausencia de respuestas de la empresa. "La patronal tiene una posición de no cumplir, no cumplir con las órdenes del Ministerio de Trabajo, ni con las obligaciones indemnizatorias ni con el pago de los salarios", reflejó el abogado; y aseguró que a partir de esta actitud "ya no se discute si la empresa está en crisis o no está en crisis, o si corresponde una indemnización disminuida o no; los trabajadores van a poder reclamar de forma autónoma en sede judicial el cien por ciento de la indemnización.

Sobre los pasos a seguir, el abogado insiste en que "van a instar al ministerio para que haga comprender a estos empresarios la necesidad de reinstalar a los trabajadores en sus puestos". Lamentablemente, los hechos van mostrando que esa posibilidad está cada vez más lejos. "La última medida, será el reclamo por la indemnización", cerró Rizzi.