El Marco
viernes 30 de noviembre de 2018

La indignación hecha marcha y protesta

Luego del fracaso de una nueva audiencia, trabajadores del Super Uno marcharon para hacer oír su voz.

Por Nicolás Giacuzzi

Anoche, cientos de vecinos marcharon por el centro de la ciudad para acompañar a los trabajadores del Super Uno que fueron despedidos de manera intempestiva e irregular hace más de dos semanas. La marcha fue una especie de desahogo colectivo luego de días de rabia contenida en medio de un proceso de "conciliación obligatoria", donde los únicos que acataron las disposiciones del Ministerio de Trabajo fueron los propios empleados.

En el camino quedaron los días de vigilia en los ingresos a sus lugares de trabajo, contemplando por momentos como desde la firma continuaban con las tareas, sin permitirles el acceso. También se disipó en los trabajadores, luego de la fallida audiencia de la tarde, la esperanza de al menos cobrar los sueldos adeudados y la indemnización correspondiente. Queda ahora la tediosa vía judicial para que cada uno de los 63 despedidos pueda reclamar por lo que le corresponde.

Imagen de la protesta: el viejo uniforme de trabajo arde sobre el asfalto

El Secretario general del Centro de Empleados de Comercio, Matias Mori, calificó la situación como "insostenible" por las nulas respuestas de la patronal; y aseguró que el sindicato "tiene sus abogados a disposición de los trabajadores". Mori dijo sentirse frustrado como dirigente al ver que la empresa ni siquiera se dispuso a pagar los sueldos del mes de octubre, "son 63 familias sin un peso en el bolsillo y la empresa ha dejado hechar a perder mercadería", expresó con indignación.

En la movilización, se notó de manera especial el acompañamiento de otros sindicatos de la región. Una delegación de la UEPC y el SIRELyF, llegaron con banderas y pecheras. También se sumó Izquierda Socialista con pancartas y la presencia de la referente del partido, Liliana Olivero.

La marcha comenzó a metros del ingreso al súper, en el centro de Colonia Caroya, frente a la vivienda de uno de los titulares de la firma que en ese momento estaba custodiada por la guardia de infantería. Allí hubo cánticos y reclamos en medio de la batucada, incluso algunas remeras que formaban parte del uniforme de trabajo en la empresa fueron prendidas fuego sobre el asfalto de la Avenida San Martín. La columna luego avanzó hacia la Plaza Nicolás Avellaneda, hacia la casa de otro responsable de la empresa. Por último la movilización regresó hasta el frente del súper.

Efectivos de Guardia de Infantería custodiaron el ingreso de la casa de uno de los titulares de la firma

No hubo oradores en la marcha, la gente se fue dispersando de a poco en medio de un clima de sosobra. Una trabajdora que hace años se desempeña en el super decía que el cansancio ya estaba haciendo su efecto en los cuerpos y en el humor de los trabajadores; "perdimos todo y nadie se dignó a brindarnos ni una palabra", lanzó.