El Marco
lunes 07 de enero de 2019

Marchas y contramarchas del Plan Provincial Agroforestal

El IMBIV cuestionó que el plan incluya especies invasoras. Se extendió el plazo de registro para productores.

Por Agustina Conci

Con la sanción de la Ley provincial 10.467, el Ministerio de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Córdoba puso en marcha un ambicioso Plan Agroforestal que prevé alcanzar en 10 años, la implantación de árboles en unas 100.000 hectáreas en toda la provincia, según indicaron desde el organismo.

Los mismos propietarios son quienes deben encargarse de cargar en una plataforma digital una declaración jurada donde se indique qué superficie tienen de monte y/o árboles. La Sociedad Rural de Jesús María informó que el plazo para presentar dicha declaración jurada se prolongó hasta el 30 de Abril de 2019.

El envío de la declaración jurada es el primer paso obligatorio de la ley. Luego, la plataforma arroja los resultados: si la unidad productiva cumple con la proporción exigida, el propietario dará por concluido su compromiso con la ley. En caso de no alcanzar el porcentaje mínimo, a partir de 2019 también deberá presentar un plan forestal.

Desde distintas asambleas socioambientales, criticaron el marcado perfil agroindustrial de la ley, en un contexto político siempre complicado para el medioambiente cordobés. “El eje gira alrededor del negocio, no recupera ecosistemas nativos, sólo tiene una mirada agroindustrial”, comentó Cristian Schneider, de la ONG Acen, parte de la Coordinadora Ambiental y DDHH de Sierras Chicas.

Según la ley, el programa tiene como objetivo principal la forestación obligatoria de al menos el dos por ciento –máximo el 5 por ciento- de la superficie de cada una de las unidades productivas (UP). Además, el productor tendrá la obligación de presentar un plan forestal y cumplir con él gradualmente. El no cumplimiento prevé sanciones que se aplicarán sobre el impuesto inmobiliario rural, con multas que pueden alcanzar hasta el 100 por ciento de su valor.

Las asambleas denuncian que la reforestación incluye negocios millonarios con empresas forestales y el uso de plantas invasoras, entre otros puntos críticos. “Se necesita gestión ambiental, no más negocios”, apuntó Schneider.

Mapa de zonas agroforestales de Córdoba

Especies invasoras

Mientras tanto, el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV) perteneciente a la UNC y a CONICET, cuestionó que para la reforestación se contemplen especies consideradas “invasoras”.

En un comunicado dirigido al Ministro de Agricultura y Ganadería Sergio Busso, detallaron que la resolución 159/18 establece un “Listado de especies forestales recomendadas y exóticas prohibidas”. Para el organismo, varias de las especies listadas como especies “exóticas recomendadas” constituyen en realidad “especies exóticas

invasoras”, y en consecuencia “incumplen lo establecido por el artículo 3 de la Ley N° 10.467; que establece que tanto forestaciones como reforestaciones deberán realizarse con especies nativas o exóticas no invasoras”.

Por lo mismo, pidieron que se reelabore el listado. Especialmente cuestionadas fueron distintas variedades de eucaliptus y pinos. Además, advierten que se deberían prohibir de forma tajante especies exóticas en zonas de alta demanda hídrica.

Solicitaron también que se exijan los correspondientes estudios de impacto ambiental previo a la utilización de especies exóticas que no posean antecedentes de introducción en el área (Ley de Política Ambiental Provincial 10208).

Entre la larga lista de nativas permitidas por el gobierno, aparecen algarrobos, quebrachos, chañar, molle, orco, mistol o tabaquillo. Luego, hay una lista de permitidas exóticas: frutales como el duraznero, pinos, eucaliptus, olivo.

Para el IMBIV una planta invasora corresponde a “toda especie que se reproduce, dispersa y sostiene poblaciones viables sin cuidados humanos, con capacidad de colonizar y volverse abundante por fuera de las plantaciones y expandir su área de distribución hacia los ecosistemas naturales, seminaturales y modificados por el hombre”.

En particular se destaca el significativo impacto que tienen las forestaciones con especies de los géneros Eucalyptus y Pinus sobre el régimen hídrico de los sistemas en los cuales son implantadas, “reduciendo las salidas absolutas de agua en altos porcentajes, con efectos crecientes hacia climas más secos o con estacionalidad hídrica como los de la Provincia de Córdoba”.