El Marco
viernes 08 de febrero de 2019

Cordiez no se presentó a la audiencia y se dilata la negociación con Súper Uno

La firma dijo que no avanzará con el trato hasta que los D´Olivo no aseguren el pago de indemnizaciones.

Esta mañana se llevó a cabo una audiencia en el Ministerio de Trabajo para intentar resolver la situación del cierre de Súper Uno, que sigue en deuda con 63 familias afectadas. Hasta ahora había trascendido que la firma Cordiez se podría hacer cargo de reabrir el local. El abogado Daniel Rizzi explicó a El marco que pidieron a Cordiez que con el dinero que produzca la venta de la mercadería que quedó guardada y el aquiler, se pague con deferencia a los trabajadores y trabajadoras. Aún les deben incluso meses trabajados, además de haberes e indemnizaciones.

En la reunión participaron el abogado del sindicato en representación de los trabajadores, el presidente y vicepresidente de súper uno Raúl y Daniel Dolivo, y el asesor letrado. Representantes de Cordiez estaban citados, sin embargo enviaron una nota excusándose, ya que aducen no tener intención de avanzar con las negociaciones hasta que no se cumplan “las condiciones de asegurar y garantizar el pago de los trabajadores”, en palabras del abogado Daniel Rizzi.

En una de las asambleas, funcionarios locales dijeron que trabajarían para acordar con Cordiez

Cordiez no acepta la negociación porque no se cumplen los requisitos solicitados por el sindicato”, explicó Rizzi. “Presentó una nota diciendo que no iba a comparecer, aduciendo que las negociaciones estaban un poco demoradas y frustradas, dado que el sindicato pide una mínima garantía del pago de las indemnizaciones que le deben a los trabajadores, y la firma Súper Uno no está garantizando esa situación”, agregó luego de la audiencia.

 

Está en manos de los dueños

A pesar de todo para Rizzi fue clave el rol del letrado, quien explicó a los Dolivo la necesidad de “mostrar los números” que podrían ingresar con el trato de Cordiez, “para ver qué dinero hay y empezar a pagar a los trabajadores”.

Sin embargo, Nadia Raimondetto, una de las despedidas, no es tan optimista: “estamos en la misma, si no quieren pagar no van a pagar, porque no les interesa la ley”, declaró. Comentó que la situación desesperada hizo aflojar el ritmo del reclamo: “no podemos quedarnos a esperar a que se solucione, algunos abrieron locales, otros están haciendo changas, yo conseguí trabajo en una farmacia”, enumeró.

 

No es quiebra

Los trabajadores y trabajadoras denuncian que el supermercado sigue operando en su rama mayorista. Consultado sobre ese punto, Rizzi explicó a El marco que eso se debe a la figura legal que posicionó Súper Uno, ya que no se declararon en quiebra. “No es que esté justificando las acciones de Súper Uno, todo lo contrario, pero es la figura legal, y les permite a los mayoristas hacer operaciones”, puntualizó.

“Cuando una empresa va a concurso, no es que se paraliza la operación, por el contrario, los negocios tienen que seguir funcionando. Es la diferencia entre un concurso y una quiebra. Un concurso es buscar salvar la empresa, de cualquier forma salvarla. En este caso para intentar salvarla tiene que haber ingreso de dinero, por eso se sigue vendiendo la mercadería”, detalló.

“Cordiez va a comprar mercadería y pagar un alquiler posterior. Lo que pedimos como sindicato, es que con la venta de la mercadería y el pago de alquileres se comience a pagar las indemnizaciones a los trabajadores, en preferencia de cualquier otro acreedor. Eso es lo que se estaba negando a hacer Súper Uno, que quería que todos los trabajadores fuerana a dividir ese dinero con el resto de acreedores, con los proveedores, los que compraron combustible, etc.”, cerró el abogado.