El Marco
sábado 16 de marzo de 2019

Vendimia: homenaje al hombre que trabajó 45 años atizando el alma de la Bodega La Caroyense

Celso Campana recibió el afecto de toda Colonia Caroya.

Sin dudas, un resultado triste que viene arrojando la posmodernidad, es el fin de los oficios; ese título que se alcanzaba con años de práctica, una herencia de los viejos artesanos. Anoche, en la 50º edición de la Fiesta Provincial de la vendimia, Colonia Caroya homenajeó a uno de sus últimos destiladores: Celso Campana, quien trabajó durante 45 años en la Bodega La Caroyense. "Uno se va de acá y queda un vacío", se le escuchó decir al artífice de una de las grapas más reconocidas y responsable de que el silbato de la bodega sonara a la hora exacta. Maquinista de un tren que surgía del alma de la bodega. 

En el escenario de la Fiesta se reprodujo un vídeo que fue recorriendo cada uno de los rincones de la bodega, allí donde Celso trabajó sus últimos 45 años. Hoy, en edad de jubilarse, se queja de que ya no quede nadie que se ocupe de esa terea, que haya asimilado el oficio. "Solo quedamos Daniel (Ambrosich) y yo, detrás no hay nadie".

Campana recibió, de manos del intendente Brandán, una placa en reconocimiento de su labor relacionado a una de las producciones más emblemáticas de la ciudad y que se celebran en la Vendimia.

Celso fue calderista y luego destilador. Allí, entre alambiques, alcoholímetros y termómetros, produjo grapa y alcohol puro en el lugar que llamó "el alma de la bodega". Además, realizó otras tareas en La Caroyense. "El saber no ocupa lugar", mencionó en el audiovisual, rodeado de herramientas.

En el acto, Campana recibió el afecto de los presentes. Emocionado, saludó a la comunidad y agradeció especialmente a sus compañeros de trabajo: "todo lo que tengo, se lo debo a este trabajo y a la bodega", expresó. "Como siempre me dicen en la bodega `muy bien maestro´", cerró Celso desde el escenario.