El Marco
martes 30 de abril de 2019

Al calor del Cordobazo, los sacerdotes tercermundistas se reunían en Colonia Caroya

Se cumplen 50 años desde el Encuentro Nacional que 80 curas realizaron en Colonia Caroya, en medio de un país que discutía el porvenir de la militancia, la política y la iglesia.

 

La Iglesia del Santísimo Rosario del lote XI conserva muchas de las memorias pasionistas: en 2008, se cumplieron cien años de la presencia del grupo de curas en la zona. Por esos años, y según el relato del padre Domingo Bresci, el Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo impulsó reflexiones sobre la política pastoral, constatando el proceso revolucionario en marcha, la gravitación del peronismo como movimiento popular y la necesidad de una práctica "de la solidaridad en la acción".

 

La Iglesia versus la iglesia

El golpe militar de 1966 desarmó una frágil democracia, basándose en la proscripción del partido mayoritario, y destruyó las formas de organización civiles: las universidades fueron intervenidas y los sindicatos, aplastados. La Iglesia, sin embargo, era una institución de alcance nacional y conexión internacional que continuó sin interferencia estatal.

El cuestionamiento a la inmovilidad eclesiástica y llamando a la acción que planteó el grupo del Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo (MSTM) fue un conflicto hacia adentro de la institución. Ese movimiento fue organizado por diferentes diócesis a lo largo del país fundamentalmente con un espíritu crítico de la realidad.

Es en ese contexto que en 1969 el grupo se reúne en la casa que los Padres Pasionistas tenían en Colonia Caroya. Entre el 1 y el 3 de mayo se realiza en la ciudad Segundo Encuentro Nacional de Sacerdotes por el Tercer Mundo, donde ochenta curas pertenecientes a 26 diócesis estimaron que “en el país existía un proceso revolucionario que los obligaba a alinearse junto al pueblo”, que debía rechazarse de plano el sistema capitalista y que definían su militancia por un socialismo latinoamericano que promueva “el advenimiento del Hombre Nuevo".

 

La pregunta clave en ese entonces, para el grupo era "¿cómo comprometerse a fondo con un momento histórico y sin embargo, trascenderlo?". Mientras estas y otras cuestiones se debatían al interior del MSTM, los acontecimientos se precipitaban en el país. El l de enero, la CGT de los Argentinos cargaba contra el dictador Juan Carlos Onganía: "La totalidad de los actos programados por la CGT de los Argentinos fueron prohibidos. (…) Nuestras organizaciones más numerosas están clausuradas: ferroviarios, portuarios, personal civil, petroleros de Ensenada y Comodoro Rivadavia, más de 500.000 trabajadores carecen de sindicato", señalaba la entidad opositora con la firma de Raimundo Ongaro y Ricardo De Luca.

Cinco mil trabajadores fueron detenidos, pero además el gobierno prohibió y reprimió las manifestaciones, y las protestas provinciales estallaron inorgánicamente; entre ellas, una huelga de hambre de 25 asalariados. El llamado Cordobazo estalló a los pocos días del segundo Encuentro del MSTM.

El documento planteado en Colonia Caroya sacudió las estructuras de la iglesia conservadora, y los fragmentos publicados en la prensa alarmaron a los superiores. Entre otras cuestiones, el diario La Razón explicaba que los tercermundistas pretendían para la vida política “procurar una mayor participación de parte nuestra en la vida del pueblo explotado, sobre todo a través del trabajo” y su praxis incluía, por ejemplo, “reuniones de concientización, utilizando el método de Paulo Freyre”. La respuesta condenatoria del arzobispado no se hizo esperar.

Así es como la cúpula de la Iglesia y el mismo Papado deciden poner límites precisos a ciertos movimientos que se manifiestan preponderantemente en América Latina y el Tercer Mundo. A ese respecto constituye un aviso la carta que monseñor Devoto hace llegar al MSTM, en ocasión de su Segundo Encuentro: "Me atrevo a pedirles que no cedan a la tentación de organizarse. Pienso que hay quienes tendrían mucho interés en verlos organizados".

Aun así, un trabajo de la universidad Católica de Quilmes apunta que de los casi 500 sacerdotes que formaron parte del MSTM puede estimarse que sólo entre 10 y 15 de ellos optaron por la lucha armada (2%) y que entre 25 y 30 tuvieron contacto con los integrantes de las organizaciones armadas en los barrios, las villas y las universidades donde confluyeron en actividades de tipo político (3%).

 

La propuesta

“Nosotros, hombres cristianos y sacerdotes de Cristo que vino a liberar a los pueblos de toda servidumbre y encomendó a la Iglesia proseguir su obra, en cumplimiento de la misión que se nos ha dado nos sentimos solidarios de ese tercer mundo y servidores de sus necesidades. Ello implica ineludiblemente nuestra firme adhesión al proceso revolucionario, de cambio radical y urgente de sus estructuras y nuestro formal rechazo del sistema capitalista vigente y todo tipo de imperialismo económico, político y cultural; para marchar en búsqueda de un socialismo latinoamericano que promueva el advenimiento del Hombre Nuevo; socialismo que no implica forzosamente programas de realización impuestos por partidos socialistas de aquí y otras partes del mundo pero sí que incluye necesariamente la socialización de los medios de producción, del poder económico y político y de la cultura”, dice el texto final del Encuentro.

Ya han pasado largos años de vida política en nuestra ciudad, en nuestro país y en América Latina toda. En octubre de 2010, los Padres Pasionistas partieron de Colonia Caroya, pero en los cien años de misionar en la región, su lugar funcionó como noviciado, colegio, casa de retiro, encuentros y turismo, alojó a la Escuela de la Familia Agrícola, al Instituto Especial Niño Jesús, y al Ipem 349 mientras se construía su edificio.

En ocasión de la “navidad rebelde”, una acción política planteada por Movimiento en 1968, una nota periodística destaca: “en una nación donde los permanentes agitadores –políticos, sindicalistas- diluyen en silencio su agresividad de otros tiempos, un sector del clero está cumpliendo la función de importante catalizador. Que esos curas vayan a alcanzar su objetivo… es dudoso… pero quizá la nobleza de sus actitudes los destine a cumplir un rol perdurable”.