El Marco
lunes 06 de mayo de 2019

Observar y descubrir: rebrotó el paisaje en Ascochinga

Un grupo de voluntarixs mantiene el espacio de la Reserva de la Defensa Ascochinga. En el último año sacaron 26 camiones de basura de Tres Cascadas.

*Por Agustina Conci

 

La simple limitación de senderos y espacios comunes dio aire a las nativas para avanzar hacia lugares que siempre les pertenecieron. Cartelería interpretativa e informativa complementa la apertura de los sentidos. El silencio para observar es un requisito de la entrada: no se permiten parlantes.

Desde 2018, voluntarixs de la Asociación Civil Guardamonte son responsables del retiro de ¡26! camiones de basura, sólo de Tres Cascadas. El espacio funciona como “guardián” de la Reserva Natural de la Defensa Ascochinga, y allí realizan sus prácticas jóvenes estudiantes de la carrera de Guardaparque.

La reserva se creó en 2014, hasta entonces nunca se habían implementado acciones en el campo”, explica Agustina Cadamuro, de Guardamonte. Es habitual que este tipo de reservas queden “sólo en el papel” ante la falta de una ciudadanía y/o Estado comprometidos en su gestión.

Los fines de semana hacen un registro de visitantes, cuidan el lugar, evitan el ingreso con mascotas o parlantes, y son responsables indirectos del significativo descenso de delitos y hurtos en la zona de estacionamiento.

 

Valorar es cuidar

Desde las inundaciones en Sierras Chicas y en toda la provincia, distintos actores se involucraron en el destino del paisaje: municipios y provincia propusieron armar zonas de microembalses, ambientalistas apoyaron la creación de reservas naturales para proteger diferentes puntos clave en la cuenca hidrográfica, y ciudadanas y ciudadanos participaron masivamente de audiencias públicas.

Una de ellas evitó la creación de diques en la cuenca del Río Carapé, que atraviesa Ascochinga. Fue el impulso de la Reserva Natural de la Defensa Ascochinga. El nombre indica que jurídicamente es parte de los territorios asignados a la Fuerza Armada Argentina, y permanece como reserva para proteger el patrimonio local. En la mesa de desiciones participa la Armada Argentina, Parques Nacionales en la propuesta de plan de manejo y Guardamonte lleva cuerpo al terreno.

“Queremos plantear formas de educar, y trabajar en el campo desde el encuentro con el visitante, para poner en común las funciones de la reserva natural, el bosque nativo, explicar la importancia de las cuencas hídricas, cuestiones que son elementales para los servicios ecosistémicos que nos brindan. Poner en valor eso fue gran parte del trabajo que hicimos en este tiempo”, detalla Agustina.

 

Acciones

Tres Cascadas, el Carapé, Los Mogotes y el Valle de los Osos son un clásico para los lugareños: llegar en auto, armar el mate, transitar un sendero que sinuosamente nos acerca a un río o arroyo, y dedicarse a observar y apreciar. Con el tiempo el mal uso y abuso del espacio pasa factura a cada especie que habita la zona. “Tres Cascadas y especialmente el vado del Carapé se utilizaban como espacios de uso intenso, sin control ni consciencia. Y había directamente basurales enormes”, dice Agustina. El lugar tuvo su propio #trashchallenge versión criolla y a consciencia, pero además de la cara, el desafío es cambiar prácticas profundas: “pudimos encontrarnos con muchas personas que habitan ese lugar hace años, que nos contaron cómo se ha ido modificando el paisaje”.

Luego de trabajar toda la temporada de verano, los estudiantes y Guardaparques están presentes sólo los fines de semana. La mesa de gestión concentra sus energías en luchar contra la reaparición del vandalismo y la desidia: cuando no están, se rompen carteles y reaparece la basura. “Nuestro desafío es un poco es ir facilitando o dando la posibilidad de que las personas que llegan conecten con el lugar y se dejen atravesar por el espacio, que es hermoso”.