El Marco
miércoles 08 de mayo de 2019

Natalia De Luca: “La idea de monte incluye a las personas que lo habitan”

La ingeniera agroforestal presentó su manual de reforestación en Colonia Caroya. Rescatar saberes, colores y hasta sabores, un desafío para el futuro de todas las especies cordobesas.

A sala llena, Natalia De Luca habló del bosque, aunque después contará que no se siente cómoda ante la tribuna: prefiere la ronda.

Decidida volver a los saberes, colores y aromas del monte nativo, escribió un manual donde las personas pudieran descubrir lo que ella nunca encontró en los libros. Una guía completa para encarar la tarea de reforestar la zona centro del país, donde sólo permanece el 3% del bosque original. “Aprendí este concepto que es monte. Estamos hablando de ese vínculo que tenemos como seres humanos: monte es también las personas”, redondea. Y advierte: “La Ley de bosques es ambigua. Es una herramienta, pero sirve para desmontar, o para reforestar o para conservar, según quién la usa”.

Participaron de la charla alumnos de la Escuela de la Familia Agrícola, el Bonoris y el Giovanni Bosco (Elmarco).

Natalia coordina actividades de capacitación, educación ambiental e investigación del “Vivero Escuela” y del “Banco de Germoplasma de semillas de especies nativas del Bosque Serrano” de la Unidad de Recursos Filogenéticos del Ceprocor, que tiene por objetivo investigar y fomentar el cultivo de especies nativas y el uso múltiple del monte. Además, dirige las actividades desarrolladas en el Vivero Forestal de Especies Nativas del Municipio de Alpa Corral, creado con fines experimentales, educativos y productivos.

Me di cuenta que mucho de este conocimiento y estos sabores que aprendí en mi recorrido no se estaban a transmitiendo y que era importante que no se pierdan”, comenta la autora. La tarea fue de años. Trabajar con el monte no es trabajar con algo estático. Las técnicas de reproducción de plantas son a prueba y error. Aunque en la carrera, el bosque se sigue perdiendo día a día. “Lo primero que empecé a hacer, acompañada de otras personas que también trabajan en conservación y restauración de bosque son talleres donde dialogan las personas y el sector académico con el popular, donde el saber es vivencial. Y siempre surgía la pregunta y esto dónde está escrito. Entonces siempre estaba dando vuelta la idea que había que escribir. Es imposible escribir todo, hay cosas que sólo podrán transmitirse oralmente”, aclara De Luca.

 

No sólo es color verde

A través de sus docentes conoció la agroecología. Y entendió que trabajar con especies nativas no era lo mismo que las exóticas. “Hay muchos servicios ambientales que el monte nos da, y que como no son una variable económica, no interesan”, comenta y especifica la necesidad de conservar el ecosistema natural original “para evitar la pobreza y las catástrofes climáticas”.

 

“Los bosques de Córdoba han quedado hasta donde la frontera agraria se enfrenta con las piedras de las sierras y donde el capitalismo habla de ecosistemas marginales donde no se puede cultivar. Hay iniciativas de conservación pero están aisladas y no tienen impulso estatal que las conecte”, señala. Pero las cosas van cambiando: "Desde la Academia aprendí a identificar sólo lo que tenía valor económico. Luego fui con los libros al monte y le fui preguntando a la gente. Descubrí que todas las plantas del libro son medicinales", y recuerda: "los europeos prohibieron la recolección del fruto del algarrobo, que es muy nutritivo, porque era la forma más fácil de que el pueblo deje de comer. Eso nos quedo en la memoria, hay que desprender".


El vivero natural

El libro se dirige a docentes, viveristas, agrónomos, arquitectos y cualquiera que desee plantar nativas. Hay otro tema con eso: las especies nativas no están en el vivero y no se pueden comprar. “Podés verlo como una ventaja o una desventaja”, dice Natalia. “Para tener esas semillas tenías que ir a buscar al monte. La instancia de recolectar la semilla y de interactuar con las personas que viven ahí es clave. Cuando queremos reproducir una especie es fundamental observarse sucede en la naturaleza que experimenta esa especie es un ciclo de reproducción”.

Uno tiene que ser consciente que está tomando una pequeña parte de biodiversidad cuando recolecta semillas, las cultiva y luego las devuelve al monte. Ese eje ni lo tenemos que perder. Cuando uno trabaja con especies nativas no tienen que perder eso de vista, como dice la frase, para que el árbol no te tape el bosque. Además, tenemos que recordar que allí hay muchos tipos de vida y no sólo árboles: arbustos, estratos, fauna, microorganismos, suelo. Debajo del suelo hay otro bosque que no percibimos y por eso tampoco lo valoramos. Todo eso funciona porque sus componentes se interrelacionan y generar componentes que sin fundamentales para la vida de cada uno de los seres que habita el monte. Entre ellos nosotros”.

“Hay que animarse a experimentar, pese a que pensamos que no tenemos la información: la información está”, se entusiasma. Y advierte, con amplios datos de experiencias propias, ajenas y colectivas: “el avance las especies invasoras, es como un desierto encubierto”.

 

Para leer

El libro "Manual de cultivo y forestación de especies para el centro de Argentina" es autogestivo: es decir, no se consigue en librerías ni tiene puntos de venta fijo. Se puede comprar en las presentaciones o escribiendo a natyva75@hotmail.com.

En Colonia Caroya y gracias a la aprobación del Concejo Deliberante, habrá uno en cada escuela, y otro en la biblioteca pública Filomena Rossi.