El Marco
jueves 20 de junio de 2019

La bandera tiene olor a peperina y es un pan que se comparte

Alumnos y alumnas del Centro Educativo Coronel Pascual Pringles escribieron las palabras para su promesa a la bandera, con la inspiración de un viaje sensorial y la guía-palabra de Analía Juan.

A partir de la inicitiva de Leticia Vilchez, directora de la escuela Coronel Pascual Pringles y con el apoyo de la escritora Analía Juan, alumnos y alumnas construyeron colectivamente un discurso para la bandera. "A los adultos quisiéramos pedirles hoy, que recuerden el pasado, cuando eran niños y ustedes prometieron protección y respeto a la bandera. Que piensen en sus hijos, que no peleen, que se respeten, que sueñen con lo que los hace felices".

El acto por el Día de la Bandera fue en la Plaza Nóbile, e incluyó un desfile Cívico Militar  por la Avenida Leopoldo Reyna, a la altura del Centro Educativo Coronel Pascual Pringles. Allí juraron su Promesa de Lealtad a la Bandera los alumnos de 4° grado de los centros educativos de nivel primario. También juraron los Aspirantes a Gendarmes de la Escuela de Gendarmería Nacional.

 

El aula, un mundo de sensaciones

Un pan se parte y el perfume de su miga inunda un aula donde los ojos no llegan. Pensamos en compartir, en comer, en reunión. A oscuras, las mandarinas se pelan despacio. Son criollas, no de las comunes, porque la patria también es esas cosas que se pueden encontrar en el patio.

“Queríamos trabajar en las palabras de los chicos para el acto, que se sean representativas, no algo vacío de contenido”, comenta la escritora y guía Analía Juan. “¡Y las palabras finales no me pertenecen!”, adelanta.

Son de los alumnos y alumnas que le dictaron sus sensaciones. A partir de un juego con los ojos vendados, fueron imaginando qué pasaría si vivieran un tiempo en otro país. “Trabajamos con aromas típicos nuestros. Primero, todo lo que tiene que ver con el yuyaje: menta, peperina”. Después llegó el pan, y luego las mandarinas criollas. Podemos encontrar mandarinas en otro país, pero cuando la pelamos no tiene ese olor a la mandarina del patio”, evoca Analía.

Así, pudieron trabajar para pensar la patria. “La idea es no verlo como una gran argentina en el mapa, si no cuidar el pequeño lugar que nosotros tenemos, y actuar como sociedad desde nuestro lugar, ellos de niños, hijos; hablar de las cosas que nos gustaría cambiar, como quisiéramos que sea la patria de cada uno, en este caso representada por la bandera”, concluye la escritora.

 

El discurso

"Nuestra patria es la más hermosa, es nuestro hogar, el lugar donde despertamos cada mañana bajo el ala de nuestra bandera celeste y blanca, color del cielo y de las nubes, con un sol brillante que nos da claridad en nuestras acciones.

En esta patria compartimos el mate con amigos, cantamos, festejamos, jugamos, nos emocionamos con los aromas que nos regala, con los sabores y los paisajes.

Somos felices viviendo aquí, creciendo aquí, por eso hoy nos comprometemos ante ustedes cuidar el ambiente que la Patria nos regala, a respetarnos entre nosotros, a estudiar para aprender y ser ejemplo de valores en nuestros actos cotidianos. Y esta promesa la hacemos el Día de la Bandera, porque la bandera nos une, nos hermana, como en los partidos de futbol todos gritamos Argentina, Argentina!

A los adultos quisiéramos pedirles hoy, que recuerden el pasado, cuando eran niños y ustedes prometieron protección y respeto a la bandera. Que piensen en sus hijos, que no peleen, que se respeten, que sueñen con lo que los hace felices y que cuiden el ambiente porque nuestra patria no es un mapa, no es un dibujo, es el lugar donde vivimos todos, donde hay lugar para todos, si la construimos entre todos”.