El Marco
lunes 01 de julio de 2019

La transformación de los Vinos Caroyenses

Reconversión vitivinícola

A finales de la década de 1990 y comienzo del siglo XXI, Colonia Caroya potenció su sistema productivo vitivinícola aplicando una serie de medidas conocidas como "Reconversión". Se trató de un plan de desarrollo económico nexo entre una producción decadente y una en auge, un eslabón entre el pasado y el presente de los vinos caroyenses.

Mirá el informe audiovisual

Desde 1976 los sectores productivos de Colonia Caroya vivieron una crisis drástica. Se debía en parte a las desventajas económicas que presentaba el mercado interno para el sector de la producción primaria; y por otra parte la intensa metamorfosis de la industria del vino.

"El consumo de vinos había descendido y creció el de las bebidas sin alcohol y cerveza; esta retracción en el consumo afecta particularmente a los vinos denominados “comunes” y la demanda aumenta el consumo de los de mayor calidad y precio", señala Silvana Fernández en su trabajo "Colonia Caroya: una experiencia de reconversión productiva."

Fue entonces que los productores encargaron un proyecto integral de reconversión. Los principales ejes fueron la implantación de vides finas, la incorporación de tecnología de punta, la capacitación técnica y la explotación del nombre de origen de “Colonia Caroya”.

Las 300 hectáreas con vides comunes de variedad Isabella que había entonce, finales de 1990, se reasignaron a la elaboración de jugo de uva para colocar en el mercado interno y brasileño. Por otra parte, se importaron cepas del Veneto y del Friuli, y se capacitaron en Italia productores de la ciudad.

La reconversión fue clave para el sector vitivinícola de Colonia Caroya y fortaleció la articulación de los actores y la sociedad en su conjunto.