El Marco
viernes 15 de noviembre de 2019

Terra Preta: bioinsumos que descifran el misterio de la fertilidad

Jeremias Cafure y un emprendimiento para potenciar la producción agroecológica.

Este sábado, en el espacio agroecológico que inaugurará la Feria del Camino Real en Colonia Caroya, estarán disponibles los bioinsumos de Terra Preta, un proyecto que lleva adelante Jeremias Cafure en Chacra de Luna. Fertilizantes, abonos, repelentes, inoculantes y diversos preparados para cultivar en armonía con la naturaleza, sin los riesgos del uso de químicos, apostando a la fertilidad de los suelos y a la profundización de las relaciones benéficas en el ecosistema como base para un buen cultivo. "Cuando se aplica un bioinsumo, se aportan micronutrientes, enzimas y microorganismos a partir de la transformación biológica de mateira orgánica que hace más asimilable esos minerales y nutrientes", expresó Cafure.

Según cuentó Cafure a El Marco, su involucramiento en la producción de bioinsumos fue construyéndose de a poco, como una oportunidad para completar el ciclo de producción agroecológica. "Estaba el conocimiento y estaba la necesidad; es una forma de responder a una demanda", aclaró Jeremias, quien es también uno de los encargados de la huerta de Chacra de Luna.

La biofábrica montada en Chacra de Luna produce alrededor de diez bioinsumos diferentes, entre los que se cuentan el Bocashi (abono sólido), el Súper M (biofertilizante líquido a partir de fermentaciones), Purin de Ortiga, Decocción de Cola de Caballo, Apichi (repelente para el control de inséctos) y diversos caldos minerales. Estos productos están disponibles, tanto para uso doméstico, como para su uso en unidades productivas de mediana y gran escala. Jeremias ya trabaja elaborando insumos para las demandas específicas de otros productores agroecológicos de Colonia Caroya.

Agroecología para minimizar los costos ambientales sociales y económicos

A partir de la generación de conciencia social sobre el daño que producen los agrotóxicos, y también como consecuencia de las reglamentaciones, en particular la de Colonia Caroya (en el éjido, además de la regulación que imponen las normas nacionales y provinciales están prohibidos el uso de 2,4-D y dicamba) el interrogante que surgió fue: cuál es la alternativa, entonces, a la producción con químicos. Allí, surgió el desafío de producir insumos para dar respuesta a esa necesidad. Bioinsumos que sirvan en general a los cultivos, y por otro lado, enfocarse en las producciones locales. "La Colonia tiene una producción muy diversa y es súper interesante para empezar a trabajar", detalla Cafure.

La exuberancia notable de los cultivos al recorrer los canteros y los surcos de la chacra, primer lugar en el que se vienen aplicando los biopreparados, son la muestra cabal de un ciclo virtuoso de producción. Allí, también se tiene en cuenta la asociación de los cultivos, y la autoproducción de semillas.

"La producción convencional, se dice que es barata porque externaliza los costos", expresa Jeremias, "tiene rindes en base a un uso de insumos muy intensivo, pero está generando consecuencias a nivel ambiental, a nivel social y a nivel económico que no se están contabilizando". "Ese extractivismo que sufrió el suelo, hoy está mostrando la pérdida de sustentabilidad". En contraposición, los bioinsumos "no tienen contrindicaciones, no tienen deriva ni generan daños" y se basan en el sostenimiento de la fertilidad y la vitalidad del suelo.

Nada se pierde, todo se transforma

Muchos de los materiales que Jeremias utiliza para la producción de bioinsumos son desechos; sin embargo, desde su punto de vista, cada elemento que pasa luego a formar parte de un preparado, fue en algún momento extraído de la tierra, "es también una forma de devolver algo que le quitamos al suelo", detalló. En ese punto, comentó que hace unos días recibieron un equipo entero de poroto y garbanzo que `ya no servía´; "lo hicimos bocashi", explicó entusiasmado, y repasó otros materiales que forman parte de los ingredientes de los bioinsumos, como por ejemplo, el suero que desecha una fabrica de queso, el estiércol del ganado o desechos verdes en general.

Suelos vivos para nutrir a la planta

Según explica Cafure, el principio básico de la utilización de bioinsumos es el de "sostener suelos vivos". Para ello, es necesario disponer de una diversidad de nutrientes y de microorganismos, esto permitirá ofrecerle a la planta una nutrición completa y así mejorar su sistema inmunológico y por ende su desarrollo.

En síntesis, "cuando se aplica un bioinsumo, se aportan micronutrientes, enzimas y microorganismos surgidos a partir de la transformación biológica de materia orgánica, proceso que hace más asimilable esos minerales y nutrientes".

Según Jeremias, la aparición de un patógeno, una enfermedad o un insecto que afecta a una planta, "se trata de una señal que muestra un disturbio mineral o algún tipo de estrés. El insecto es como un mensajero del desequilibrio interno que padece el cultivo, los bioinsumos buscan resolver de fondo ese desequilibrio, esa falta de armonía, mejorando la relación de la planta con el suelo".

Un protocolo para el uso de bioinsumos y una oportunidad para investigar

Cafure contó que están trabajando de manera conjunta con el municipio en la generación de protocolos de producción y de aplicación para los bioinsumos, "es una forma de acompañamiento y control del uso". "La idea es que los productores tengan su maquinaria o mochilas señalizadas como parte de la producción agroecológica", detalló.

Por otro lado, Cafure expresó que este tipo de producciones y el efecto sobre los cultivos es también un área propicia para la investigación. De hecho, en estos momentos, la Universidad Católica de Córdoba realiza un estudio de una experiencia sobre la producción en vides a partir del uso de bioinsumos. "Hace falta un poco más de investigación, entender cómo se gana en calidad, en peso y en valor biológico", cerró.