El Marco
jueves 16 de enero de 2020

Una protesta puso de manifiesto la difícil situación laboral de los monotributistas

Tabajadores que prestan servicio a la Municipalidad de Colonia Caroya hicieron paro en reclamo por la fecha de pago.

El miércoles por la mañana varios de los servicios que presta el municipio de Colonia Caroya estuvieron resentidos a causa de un paro de monotributistas que se organizaron para reclamar por la fecha en que reciben el pago por sus tareas. Un numeroso grupo de trabajadores permanecieron reunidos y deliberando sobre su situación en el Corralón Municipal.

La medida, con pocos antecedentes por su naturaleza ya que conceptualmente no se trata de una tradicional huelga (quienes la protagonizan, al menos desde un punto de vista formal, no estarían en relación de dependencia, sino que son locatarios de servicios de la Municipalidad) sorprendió a propios y extraños y resintió varias de las tareas fundamentales que realiza el muncipio como el desmalezado y la recolección de residuos.

El principal reclamo es por la fecha de pago, los trabajadores piden que sus trabajos sean abonados entre el 1 y el 10 de cada mes y tener cierta certidumbre sobre el día de cobro. "Es muy difícil no saber cuándo vas a corar", expresó uno de los trabajadores, "queremos que alguien nos escuche, todos acá queremos trabajar, cada uno aporta a una familia", agregó. Si bien esa cuestión detonó la disconformidad de los monotributistas, en la improvisada asamblea surgieron varios reclamos más, tal el caso del monto que cobran por hora trabajada que según comentaron no ha tenido aumentos desde julio pasado. Muchos hicieron mensión de que en marzo próximo concluye su relación contractual con la municipalidad y que el futuro laboral es siempre una incógnita.

El hecho de no tener respaldo sindical ni estabilidad en la fuente laboral fue horadando la fuerza del reclamo y el grupo compacto de monotributistas se iba diezmando con el correr de los minutos. Una reunión con el secretario de Servicios Púbicos municipal y las repercusiones de las palabras del intendente cuando se refirió al conflicto ante la prensa, determinaron que la medida se desactivara.

"Nosotros somos muy claros, las condiciones las fijamos nosotros, si ellos consideran que está mal lo que hace el municipio, acá tenemos mucha gente que quiere entrar a trabajar como monotributistas y prestar servicios a la municipalidad", dijo el intendente ante la prensa. Palabras que, al referirse a trabajadores que viven en constante incertidumbre, sonaron a algo más que una advertencia. Más adelante, el mandatario asimiló la protesta a un "apriete" de parte de los monotributistas. Brandán dijo tener información de que algunos habían impedido que otros prestadores de servicios que no se plegaron a la medida, pudieran realizar sus tareas con normalidad, algo que los trabajadores negaron rotundamente.

El ejecutivo municipal fue inflexible en la respuesta al reclamo y no envió ninguna contrapropuesta. Según el propio intendente, el cronograma de pagos para los monotribustistas está en orden: "la municipalidad siempre abonó entre el 10 y el 20 de cada mes, estamos en día 15 así que no hay nada raro", expresó.

Este conflicto es la punta del isberg de una situación compleja que no escapa a las realidades de otros municipios y organismos públicos y privados. El monotributo asociado a la locación de servicios en casos de un único contratante puede estar encubriendo una relación laboral de dependencia. Los beneficios de un trabajador (vacaciones pagas, licencias por enfermedad, remuneración acorde al convenio colectivo, etc.) están muy disminuidas o directamente no existen bajo este régimen, y la enorme necesidad que vive gran parte de la población determina que se acepten condiciones establecidas en una supuesta relación paritaria entre el contratante (municipio u organismo público o privado) y el prestador de servicios, que a la postre es muy desfaborable para el trabajador.