El Marco
martes 28 de junio de 2016

Lo que la audiencia nos dejó

Por Julio Ortega (MAyA)*

La Audiencia Pública acerca del Estudio de Impacto Ambiental de la obra del dique sobre el río Carapé, puso de relevancia tensiones de carácter social, político y económico. Procesos vacíos, rotulados bajo eufemismos como “participación social”, desbordan su objetivo y se convierten en revisores forzados de la política pública. La violencia impuesta ejercida desde lo estatal, con proyectos que atentan con la forma de vida de algunos sectores en detrimento de otros fue puesta en relevancia y a consideración de una ciudadanía todavía presa del antiguo culto del no te metas. Cuatrocientas almas compartieron la experiencia el día 13, con manifestaciones intelectuales, emocionales y culturales  y con un plus no previsto que fue el acercamiento entre actores que la provincia había colocado como antagónicos -los habitantes de la zona baja y los de la zona alta-. Reconocer problemas comunes, encontrar voluntades y razones e interpretar que a la gran mayoría de uno y otro sector de la cuenca los mueve una sola premisa: la voluntad de lograr una solución para todos.

El proceso continuará después de este cuarto intermedio. La provincia no ha anunciado todavía ni cuándo, ni dónde. Se espera que las autoridades se hagan eco de una demanda casi unánime para que esta segunda sesión se realice en donde debería haber sido el emplazamiento natural, la localidad de Ascochinga. La ciudadanía en general ha comenzado a generar en el seno de una discusión conjunta, precisiones acerca de un proyecto que percibe sin sustento. La falta de un estudio integral de la cuenca ha quedado evidenciada como el  punto de inicio fundamental para una solución real y consensuada. Las autoridades no cuentan con ese estudio y son muchos los que comienzan a ver en el proyecto del dique Carapé sólo una salida política.

Tampoco son pocos los amparistas que manifiestan no estar de acuerdo con este tipo de obras. Ni son pocos los que reclaman soluciones integrales para remediar un proceso desatado hace ya mucho tiempo y en el cual solo queda como huella el miedo, la angustia y la desesperanza de la población junto a la desidia e inoperancia de la provincia.

Este cuarto intermedio ha servido de marco para visitas a las zonas afectadas, para el diálogo con sus pobladores y los relatos de cómo la magnitud de las inundaciones los afectaban en otros tiempos. Es el marco para reuniones entre ciudadanos de ambos sectores que tratan de encontrar una verdadera solución superando lo urgente a favor de lo importante. Este es el relato de un proceso que continuará con la siguiente sesión de la Audiencia Pública donde seguramente saldrán a la luz nuevos argumentos y propuestas para soluciones serias y definitivas. El proceso está en camino, a pesar de lo promovido por algunos. Pero ningún resultado será el esperado por todos si las autoridades, a la luz de lo acontecido, no postergan su proyecto y promueven una discusión integral en un plano de convocatoria plena y participativa.

*Mesa de Agua y Ambiente de La Granja