El Marco
viernes 14 de octubre de 2016

Sangra la herida porque un hombre mata a otra mina

Porr Florencia Strasorier*

El comentario del abuelo, del padre, del hermano, del amigo, del novio, del amante. El comentario del conductor de tv, del tercero en discordia, de la machista, de la Susana, de la Mirta.

Lo que se insinúa en el sexo, en los que tratan como quieren, en los ambiciosos. A los falocéntricos, a los lineales, a los pervertidos, a los que no ayudan. A los que miran para otro lado cuando hablas del “sexo del privilegio” y del “sexo oprimido”. A los que no entienden de tristeza genuina y desesperación cuando suena el ni una menos. A los que miran raro cuando gritas “tocan a una, nos organizamos todas”. A la madre del prejuicio, al padre patriarca, al macho alfa, al cara de bueno cargado de hijoeputez. A los amigos con el porno en su celu; a los que se muestran sensibilizados pero no hacen nada. A los que ponen los femicidios a la par de los robos. A los que nos llaman “exageradas”, a los del nuevo “algo habrán hecho”. A los que tratan de enfermos y animales a los femicidas en vez de reconocer que es la lógica del machismo matar a la mujer porque se le dio la gana.

Mujer objeto cosa apropiable manejable débil dósil amable… A los que hablan mucho de cómo somos las minas pero carecen totalmente de una autopercepción y discusión de cómo son los vagos. A todos ellos y ellas, a toda la complejidad de la generalidad, a las particularidades… ya no me importa si son de otra generación, si así fueron criados, o sea lo que sea… ya no aguanto esos comentarios, esas acciones. Y me planto.

El mundo viene cambiando gracias a las múltiples tomas de conciencia que nos movilizan y atraviesan. El feminismo siento es la fuerza más importante en este momento , conformado por quien así lo sienta, apuesta realmente a un cambio posible en este mundo tan pero tan de mierda. No descansa, día a día, donde sea y con quien sea que me encuentre.

El encuentro nacional de mujeres sucede todo el tiempo en todas partes. Y no hay marcha atrás. Así que ya basta de ser tan consideradas, basta de detenernos en los detalles. Todo es tan absurdo… tantos encuentros, talleres, debates, conversaciones, acciones, y en simultáneo otro hombre mata a una mujer. Cuántas ganas tengo de salir a matar machistas, yo la anti violencia, y qué querés? Viste Thelma y Louise? BUENO ASÍ! A la gilada ni cabida, y de frente caracol, ubicar a los desubicados.

En el boliche, en la calle, en la cama, en el trabajo, en la mesa familiar, en la ronda de amigos, en las redes sociales, en la cola del supermercado, en el colectivo, en el aula, en la sala de ensayo, en el bar, SEA DONDE SEA, sangra la herida porque matan a una mina, a dos a tres a cientos y a miles. Y es una de nosotras. Somos nosotras. Realmente, soy yo o mi amiga o mi vieja o mi vecina o mi compañera de trabajo o mi hermana o mi amiga, mi amiga… este mundo así tiene que caducar y sobre lo destruido construir los vínculos que queremos, como así también destruir aquellos que no.

Y se torna todo tan loco y lleno de emotividad, porque me pongo a pensar cuan interiorizado está todo, que cuesta. Cuesta arriba. Vamos.

*Comunicadora Social