El Marco
miércoles 26 de octubre de 2016

A 40 años de una tormenta histórica

El 26 de octubre de 1976 Colonia Caroya vivió una catástrofe natural que cambiaría la producción de la ciudad.

Hace 40 años, en Colonia Caroya sucedió una catástrofe natural sin precedentes en la historia de esta comunidad. La tarde del 26 de octubre de 1976, una tormenta de piedra, viento y agua, afectó la mayor parte del territorio de la ciudad dejando como saldo una importantísima pérdida en los cultivos.

El cielo se desplomó sobre Caroya

Para muchos, ese día significó un quiebre para un sector que esperaba, en esa temporada, la cosecha más importante de su historia. A partir de ese momento, y por una multiplicidad de factores, la superficie cultivada de vides y frutales comenzó un descenso vertiginoso y sin pausa. En aquel entonces, cuando la ciudad se mostraba como un ejemplo por sus índices económicos, los viñedos cubrían 1500 hectáreas de su superficie; hoy, apenas 127.

Según cronican los medios periodísticos de la época, el nivel de la catástrofe fue inconmensurable. Un detallado informe del periódico ‘El Cooperativista’ publicado en su edición de Noviembre de 1976, da cuenta del nivel de desastre que ocasionó la tormenta. La crónica incluye un mapa de la ciudad (ver foto) intervenido para cuantificar el territorio afectado y el porcentaje de daño ocasionado en los distintos sectores.

"En los casi cien años de vida que tiene nuestra localidad, sus habitantes nunca vieron nada parecido, tanto por la violencia del fenómeno, como por la extensión alcanzada y los daños ocasionados que se elevan a cifras siderales", relata Santiago Rizzi,redactor del mensuario de la entonces Cooperativa `La Caroyense´.

Fueron "varios miles de hectáreas" los afectados por la tormenta, y el daño no solo repercutía en esa temporada, "gran cantidad de plantas se perdieron irremediablemente y otras muchas, su rendimiento en la próxima cosecha no será ni medianamente el normal" explicaba el periódico que llegaba a cada uno de los socios de la Cooperativa `La Caroyense´, muchos de quienes sufrieron en carne propia el temporal.

Dos días después del flagelo, el interventor de la Provincia, Carlos Chaseing, sobrevoló la zona afectada y se realizó una evaluación de las pérdidas, que incluyeron unas once mil hectáreas de extensión, abarcando Colonia Caroya y Colonia Vicente Agüero. Afectó en un cien por cien a unos cuatrocientos productores, unas mil hectáreas de viñedos, cuatrocientas de frutales, y unas setecientas de papas y batatas.

(Mapa publicado por "El Cooperativista" donde se aprecia que casi toda la superficie de la ciudad se vio afectada con un daño del 100% en la producción)

También `La Voz del Departamento Colón´ se hizo eco del desastre, y en su edición del día 6 de noviembre de 1976 decía que la ciudad había vivido un “drama agropecuario” y agregaba que el “intenso granizo de gran volumen produjo estragos en los viñedos, cuyas plantas quedaron con el tronco y alguna que otra rama”. El periódico también relataba la “muerte de animales y aves” a causa de la piedra; y por último estimaba que “el monto total de las pérdidas alcanzaría al 14% del total del producto bruto de toda la producción de Caroya”.

(Imagen publicada por `La Voz del Departamento Colón´ que muestra el daño sobre las plantaciones)

(Imagen publicada por `La Voz del Departamento Colón´ que muestra animales muertos por la violencia del fenómeno)

Los relatos de hoy

En octubre de 1976, hacía dos años que el enólogo Santiago Lauret trabajaba en la Bodega "La Caroyense", en diálogo con El Marco recordó que "se esperaba, para ese ciclo, la mayor cosecha histórica". A la tormenta, le tocó vivirla en la bodega, "se llovió todo", cuenta Luret, "no sabíamos a dónde escondernos, se rompieron los techos, las tejas".

El enólogo rememoró que una hora después de la pedrea "empezaron a llegar los informes del desastre en toda la zona de Colonia Vicente Agüero, Puesto Viejo, Tronco Pozo, La Chañara", y agregó que "los productores venían a contar que los viñedos habían quedado prácticamente destruídos".

Amadeo Tabbia es un productor caroyense que toda su vida se dedico al cultivo de la vid, para él, el 26 de octubre de 1976 "está en el recuerdo de todos los productores vitivinícolas". La tormenta "fue algo impresionante,nunca habíamos visto tanta cantidad de piedra acumulada".

Para Tabbia, esa pedrea generó un cambio en los productores caroyenses, "muchos se desmoralizaron y se pasaron a otros cultivos", expresó. Lauret coincide con que se herradicaron muchos viñedos a partir de esa fecha y se apoya en datos del Instituto de Vitivinicultura que muestran una abrupta caída en la producción a partir de esa fecha "esa problemática fue muy importante para el desarrollo de nuestra vitivinicultura", aseguró el enólogo.

A pesar de los flagelos naturales y muchos otros factores que colaboraron para que la vitivinicultura vaya perdienodo espacio en Caroya, aún hay productores que continúan con este cultivo, Amadeo Tabbia expresó que para él y para varios productores, "La vid es una de las plantas más nobles que existen en el planeta, siempre te da un respiro, siempre va a producir algo", quizá allí esté parte de la explicación a esa tarea que identifica a una ciudad.